02 noviembre 2009

Nada de nada

    Cuenta Pérez Galdós que Nicolás Estévanez, ministro de Gobernación durante la Primera República (1873), pegó en el exterior de la puerta de su despacho un cartel que decía algo parecido a lo siguiente: "Aquí no se dan destinos, ni recomendaciones, ni dinero, ni nada".

    Estévanez duró en su cargo aún menos que la propia República, que sólo tuvo nueve meses de vida.

01 noviembre 2009

Cinco horas diarias

Leo en Expansión que la esperanza de vida en España aumenta cinco horas diarias. He aquí un buen motivo para pagar a Hacienda sin rechistar. Da lo mismo que en el asunto se pueda ver algún parecido con aquello de vender el alma al diablo (si el diablo es Hacienda, la comparación es casi obligada). Es una oferta que no se puede rechazar, como las que hacía Vito Corleone.
Me pregunto si ese rating puede mejorar. Al fin y al cabo, si lográramos un aumento de 24 horas diarias alcanzaríamos la inmortalidad. ¿Y entonces, qué?

18 octubre 2009

Vuelven las jaurías

En la facultad me enseñaron el significado de la presunción de inocencia. Hoy día casi hay que sentirse culpable por creer en ella. Leed la mayoría de los comentarios que la gente escribe en la prensa online, para adornar -ensuciar- las noticias que se publican acerca de los procesos judiciales en curso que afectan a políticos y famosos. Me recuerdan a esos viejos grabados de hace un par de siglos, cuando a los condenados se les paseaba por las calles antes de ejecutarlos públicamente. Los espectadores vomitaban su odio, rugían, vociferaban, amparados en el anonimato de la multitud. Las jaurías de hoy se ocultan tras una pantalla de ordenador. ¿Qué harían si se pusiera una cesta con piedras a su disposición y se les garantizara el poder lanzarlas sin ser vistos? La pregunta es retórica, desgraciadamente.

16 febrero 2008

El mudo (cuento)

I. Castillo de Son Torrella, febrero de 1301

El anciano contemplaba el fuego, dormitando a ratos. Un criado avivó la chimenea en silencio, mientras la luz del sol que se filtraba por los angostos ventanales del salón languidecía. Fuera, el traqueteo de los caballos que llegaban procedentes de la aldea provocaron que Afel, el enorme perro que descansaba a los pies de su amo, irguiera brevemente la cabeza y las orejas.

Promesas (microcuento)



Aquella noche la orquesta, bien aleccionada, tocó para ellos “Strangers in the night”. Olía a madera de teca, a aire del Egeo, a Chanel nº 5 y a cuero de buey. El Dom Perignon burbujeaba en ambas copas, realzando la inicial dorada del nombre del yate, grabada sobre el fino cristal. Brindaron ante la mirada del camarero, pulcramente uniformado. Desde el muelle llegaban a bordo lejanos ecos de felicidad.

Con las manos temblorosas tomó el estuche que el hombre maduro le tendía. Apenas pudo ahogar su entusiasmo cuando el enorme zafiro brilló ante ella. Él dijo por fin:

-Te adoro. Cuando te contemplo regreso a mi juventud. Eres mi diosa, mi única religión posible. Dime que te casarás conmigo.

Más que una proposición, era una plegaria. Pero él no estaba mirando la joya que acababa de entregarle, sino la curva de sus senos divinos. Ella se puso el anillo, cerró un momento los ojos y le dedicó una sonrisa llena de promesas.

Moraleja:
· Para ella: “El dinero es un buen sirviente y un mal señor” (Alejandro Dumas).
· Para él: “A Dios rogando y con el mazo dando” (Popular).

24 septiembre 2006

De Yihad a Yihad

Escucho unas declaraciones que hace Rubianes a una cadena de radio. No tiene mejor ocurrencia que comparar a la gente que le critica aquello de la "puta España" con los musulmanes que se han enfadado con el Papa. "Hay una yihad islámica", ha dicho más o menos Rubianes, para añadir "pero está también la yihad hispánica", que según él se parece a la otra.

Es llamativo que se ponga a ciudadanos ofendidos por los insultos del cómico en cuestión al mismo nivel que los islamistas radicales, y lo es aún más que, en el otro lado de la balanza, Rubianes y el Papa resulten comparados, y lo más delirante es que sea el propio Rubianes el que compare. Quién lo iba a decir.

Pero todo tiene su lado bueno. Está bien que Rubianes comprenda por fin que tras todas esas yihads no se esconde nada bueno. De hecho, puesto que soy uno de los 40 millones de personas que compartimos este país, a trancas y barrancas, me comprometo a poner mi granito de arena para que todos podamos vicir en paz, sin yihads, sean santas o de las otras. Es muy poco, pero el granero se hace grano a grano. En cambio, el susodicho Rubianes tiene la capacidad de poner fin de un plumazo a toda una señora yihad. Me refiero a la yihad rubiánica que empezó él solito y que fue el origen del jaleo.

Amén.

28 agosto 2006

Rolling Stones

Acabo de leer que Keith Richards puede ser multado con 75 euros por encender un cigarrillo en el escenario. Los Stones siguen siendo capaces de vulnerar alguna ley que otra.

25 abril 2006

La prueba definitiva


Hurgando en mi biblioteca he desempolvado “Celtiberia Show”, que el inolvidable Luis Carandell escribió a comienzos de los años 70 del siglo pasado. Hace, pues, la friolera de 35 años que apareció ese gran compendio de los tópicos de este país.

No recordaba mucho más de la primera lectura y lo cierto es que la segunda me ha deparado una sorpresa. Me explico. Hace algunos meses, en el curso de una cena en casa de unos amigos, confortados por la agradable digestión, el whisky de malta del anfitrión y la buena compañía, dimos en entablar un debate de tema religioso. Yo no creo en demasiadas cosas en materia de más allá, si es que creo en alguna. Pero soy respetuoso con mis amigos creyentes y ellos lo son conmigo.

En aquella oportunidad el tema versó sobre la anunciación. Yo sostenía que el asunto tenía que ser más bien simbólico, y que si hoy nos parecería sospechoso que se apareciera un ángel o un arcángel, “con sus alas y sus plumas”, recalqué malévolo, a una mujer para notificarle que iba a dar a luz al Hijo de Dios, el que nos separen dos mil años del mismo hecho que se da como cierto no convierte en más creíble el episodio. Sin que del debate surgiera una conclusión definitiva, hubo una concordancia general en que es improbable que un ángel con alas aparezca en un tranquilo hogar del planeta para decir cualquier cosa, por importante que sea.

Pues bien: por medio de la presente hago saber a mis contertulios que yo estaba equivocado. He hallado en mi contra la prueba definitiva e irrefutable. Me rindo. Si mi memoria no fuera tan mala habría recordado lo que cuenta Carandell, con el consiguiente ahorro de elucubraciones inútiles. El caso es que en Liria, Valencia, se halla el Monasterio de San Miguel. Custodia una reliquia. ¿Qué es?

Lo han adivinado. Es una pluma del arcángel San Gabriel. Y aunque la de la foto es otra pluma del mismo ángel, conservada en Italia, como puede verse, es una hermosa pluma. Lo suficientemente hermosa, tal vez, como para no dudar de su autenticidad.